sábado, 1 de octubre de 2016

Día 29 entre ñoquis y zozobra




Había arrancado el día tempranísimo; una de las consecuencias de estar conectada y pendiente de noticias de Frencholandia, que vive 5 horas más adelante que nosotros.
Después del primer intento con la agente de viajes Argentina, después del arranque accidentado con Madame Voyages, (*) toda buena noticia (léase: toda confirmación de una reserva sin sobreprecios de último momento) es más bienvenida que la lluvia en el desierto.
Realmente, Madame se portó. Me consiguió todo lo que le pedí y más también por un 30% menos que lo que me había cotizado la primer agencia de viajes, la de acá.
Todo venía de lujo hasta cuando me mandó el detalle de la factura final el día anterior. Ahí, de pura casualidad y leyendo con cuidado,  me encontré con que los vuelos hacia el safari iban de Johanesburgo a un aeropuerto que no me sonaba (Nelspruit).
Yo había hecho mis deberes con TripAdvisor y con Google y sabía que tenía que aterrizar en Hoedspruit. Me temí un error debido a los nombres parecidos … me imaginaba llegando a un aeropuerto (no mucho más que una choza, según las fotos) y nadie esperándome, y yo en el medio de Africa …
Ni consideré la idea de escribir un mail. Con la serenidad y el aplomo que me caracterizan cuando surge un imprevisto, agarré el teléfono y la llamé: 

porDiosfijésequéeseseaeropuertodondememandan … voyaAfrica …yvoyaestarsola!!”

.- todo esto en perfecto Francés, claro está –
Quedé a la espera de confirmación o rectificación de su parte, mientras me duraba la sensación de frío helado que recorre la espalda, imaginando llegar a un aeropuerto a 150 kms de donde me estarían esperando.
A ver: divinos los aeropuertos choza style que he visto que hay por esas zonas, me encanta llegar en un avión que parece no llevar más de 30 pasajeros, pero … no es el tipo de lugar donde quisiera quedarme varada, se entiende?
Mientras tanto, en Buenos Aires eran 5 horas más temprano, y me tenía que aprontar para la infaltable tarea cotidiana, que empieza con el clásico “qué carajos comemos hoy?”. Bueno, si hay algo que tenía a favor, es que era 29.  Lo genial de los 29, es que son días de ñoquis y no hay nada que pensar.
Partí hacia el super en modo Doña Rosa, changuito en mano a comprar las 3 pavadas que me faltaban. No hay organización ni listas que me salven. Todos los días, falta algo en esta casa! (y la culpa es de ….???).
Ahora, en el siglo XXI, los ñoquis los puedo comprar hechos y para no ser tremendamente vaga, para ponerles algo hecho por mí, y poder seguir ilusionándome con que mi comida es casera, siempre le dedico un poco de tiempo y amor a la salsa que acompañe.
En medio de este mediodía tan Argento, salteando cebollas como primer paso para la bolognesa por venir, con puerta de cocina abierta para no juntar demasiado olor (los vecinos? que se embromen!) me iba a cada rato a la compu a chequear si había recibido respuesta de Francia.
El problema con el multitasking entre la compu y la cocina, es que en general gana la compu, y los resultados malogrados y demorados son los que después me tengo que comer. Literalmente.
Para cuando llegué a poner la carne picada y los condimentos en la sartén, ya había ido y vuelto una docena de veces a la compu, y seguía sin respuesta de Madame, que me había asegurado que me iba a contestar de inmediato.
Mientras que acuchillaba los tomates, recordaba los inicios de la planificación de este viaje, e iba masticando bronca por haber tenido que hacer casi todo dos veces: una vez versión local en Castellano, y ahora a distancia y en Francés.
Antes de poner el agua para los ñoquis volví por enésima vez a la compu, y … sí, al fin! respuesta de la Franchuta. Era un mail reenviado del operador de Sudáfrica:
 “Estimada Señora: lamentamos profundamente que nuestra falta de clarificación sobre el tema haya causado inquietud y desazón a su pasajera. La Señora tiene razón y existe un aeropuerto más cercano a la reserva. Por desgracia, no hemos podido confirmar vuelos hacia allí, y en cambio volará hacia el otro aeropuerto, donde un transfer la estará esperando. Son, efectivamente, dos horas de viaje, pero la ruta es asfaltada, con agradables paisajes y totalmente segura”.
Mamita … qué respuesta, cuánto detalle y formalidad!. Por mí, podían ser dos horas en camino de tierra y lleno de pozos. Con que sepan dónde llego y me vayan a buscar, me doy por más que satisfecha!.
Los ñoquis salieron bastante bien. Me olvidé de poner plata bajo el plato. Por este mes, San Pantaleón ya se recontra portó, ayudando con este viaje!
Diferencias de horarios.
Diferencias de idiomas.
Por sobre todo, diferencias en la forma de hacer las cosas.
Y una, entre dos países, dos nacionalidades, dos culturas. Saltando de un modo al otro sin parar. Servirá como prevención contra el Alzheimer?
De todos los músculos que he ejercitado en mi vida, el músculo que más desarrollé es el de la adaptación.
En cambio,  los abdominales: muy bien gracias, je ne comprends pas ....
(*) relatado en post anterior: http://laveritedelamilanesa.blogspot.com.ar/2016/09/preparativos-de-viaje.html




Fotos: Primavera, Palermo y Barrio Chino.






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